1.11.07

La ética de borrar una mala memoria

Para una biopsia, no siempre es necesario hacer anestesia general. Y por eso, o mejor dicho por miedo, hay pacientes que prefieren que sea local.

Muy resumido: en cierta ocasión, un médico retira una muestra de un hueso con anestesia local, si bien había un anestesista por las dudas. Durante la intervención, el patólogo se comunica con el quirófano, y sin saber que la paciente está despierta, da por el altavoz en lugar de por teléfono su terrible veredicto. La paciente se desespera al oírlo, y el médico da la orden: el anestesista la duerme con profopol, un químico que le borra los recuerdos de esos últimos diez minutos:

The drug, sometimes called "milk of amnesia," stings some patients sharply in the veins, but what it also does is erase your last few minutes. (Think of the "neuralyzer" from the Men in Black movies.) Oh, and it puts you to sleep. An amazing molecule, a great anesthesiologist and a great save.

Not everyone agreed. I looked up at three sets of eyes, the nurses' eyes, that bored into Frank and me accusingly. How can you do that? they demanded to know. Don't you need consent or at least fill out some kind of form before you steal a patient's last 10 minutes? But all I could say was, "Awesome job, Frank." Somehow with that, and with the calm sleep on their patient's face, we were given not forgiveness, but a reprieve.


La historia completa, contada por el médico, aquí.

Etiquetas: ,

29.10.07

Continuemos

Pasaron varios meses sin nuevos posts, debido a temas que no vienen al caso.

Una buena razón para mantener este weblog es poder linkear noticias atemporales, aquellas que descubro por azar y que no puedo procesar en pocos minutos. Historias que requieren una digestión lenta, y sobre las que no se puede dar una opinión en dos líneas.

Más allá de la teoría y los temas que me interesan, voy a ir agregando estas historias y su categoría será precisamente atemporales, a falta de un nombre mejor.

No vean en ellas una indicación de mis gustos, ni opiniones, ni preferencias, ya que muchas, muchísimas veces, hubiese preferido no conocerlas.


Etiquetas: